
Con once años entré en una academia de canto, y desde entonces la música no me ha soltado. He pasado por concursos, por televisión y por cientos de actuaciones en directo, pero es en las bodas donde he encontrado lo que de verdad me llena: ponerle voz a los momentos que no se olvidan.
Soy una enamorada del amor, así que cantar en el día más importante de una pareja, para mí, nunca es un trabajo más.
“Pocos trabajos te dejan estar dentro de los momentos más bonitos de la vida de alguien.”









